La casa que está usted viendo fue construida en tres épocas. La más antigua tiene más de doscientos años y es la que, hoy en día, constituye el centro de la edificación, con una altura algo superior a los ocho metros. En ella convivía el ganado con el hombre, como era tradicional en las aldeas gallegas, de forma que, en los duros inviernos, cuando el hielo se juntaba formando los caramelos que colgaban de los aleros, el hombre aprovechaba el calor de los animales y éstos el cobijo que le daban nuestros antepasados

En memoria de los beneficios que aportaba esta sinergia, en la restauración de la casa decidimos mantener intacta esta parte de la edificación, conservando el hollín sobre los muros y restaurando las "Cambaleiras" a través de las cuales las vacas comían la hierba.

Asimismo, las paredes no han sido tocadas, de forma que reflejan perfectamente la arquitectura popular gallega, en la que no se utilizaba ni el cemento ni otro elemento de unión, si no que se construía, simplemente, poniendo una piedra sobre otra. Puede ver aquí las fotografías en las que se aprecia cómo estaba esta zona antes de la restauración y cómo está ahora.

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cuarto dos chantos
de riba do portal
cuarto do banco
cuarto dos avós
cuarto da cuadra
cuarto de tía Flora

Cuando decidimos restaurar la casa, pensamos que sería buena idea ubicar los comedores en el espacio que antiguamente estaban las "cortes" o cuadras de los animales. En la que hasta hace dos años había conejos, ahora hay un acogedor comedor destinado a los no fumadores.

En la zona que antes estaban las vacas y las ovejas, ahora hay otro comedor destinado a los fumadores. Obsérvese que se ha procurado que el mobiliario respetara la tradición, pero nos hemos atrevido a introducir notas de color en la decoración para que, mientras esté con nosotros, nunca se sienta triste.

En la cocina, en la que, si así lo desean, podrán desayunar, también conservamos la tradicional "cocina económica" que, si bien su uso es habitual en las casas rurales gallegas, lo cierto es que no son originales de esta tierra. Pero nuestra cocinera, lo mismo que la mayoría de las abuelas, dice que no hay caldo más rico que el que durante horas se cuece en ella. El secreto: cariño y fuego lento.

Habitaciones
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Les invitamos ahora a conocer las habitaciones:

Parte de su mobiliario estaba en la casa, y ha sido restaurado para que, por ejemplo, los más pequeños sepan cómo se lavaba la gente por las mañanas cuando no había grifos con mandos de agua caliente y fría.

O para que permanezca intactas en nuestra memoria las artesas donde, durante días, se conservaba el pan cuando no había frigoríficos.

En el Pendello

El resto de las habitaciones también son cálidas y confortables, envueltas en piedra, madera y alegres pinturas que nos preparan para las vacas que nos esperan paciendo en los azulejos del baño.

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Nosotros preferimos tentarle para que se venga al cuarto da ama donde hemos puesto a su disposición libros y revistas, un buen equipo de música y un reproductor de imágenes para que escoja la película que quiere ver.

Pero, como es posible que tenga acceso a todo esto en otros lugares, lo que le proponemos es que coja una chaqueta por si hace frío y se venga a dar una vuelta por el contorno de la casa; en él, hay un café biblioteca o biblioteca café, como prefiera. Este local, llamado a tenda, era antiguamente -antes de la construcción de la carretera- una tienda, donde se vendía vino y mataquintos (tabaco de liar) a las personas que se desplazaban entre Lugo y Portomarín.
Cuando se contruyó la carretera, este anexo pasó a ser una piara. Los anexos aledaños se componen de un pajar, un alpendre para guardar los aperos de labranza, el pozo, el hórreo y la pía del agua. Como centro de todos ellos está la era, que conserva la piedra original y donde, aún actualmente, seguimos majando el trigo o limpiando el centeno cuando es la época; labores -estas y otras- en las que, por cierto, podrá participar.
Obsérvese que se mantiene la estructura circular cerrada que caracteriza la arquitectura del entorno de muchas casas gallegas.
Visto y disfrutado esto, por favor, conozca nuestro contorno; nosostros, parafraseando a Wenceslao Fernández Flórez, le llamamos el bosque animado.
Pregúntese por qué.